sábado, 3 de octubre de 2009

Sin razón alguna

Un desierto con mil ojos que no ven,
La densidad se apodera de la incertidumbre,
Y el oasis esta en tus ojos, una sonrisa
Cómplice del sol, se torno a susurro
que me oxigenó, que mundo tan pequeño
no te conozco y formamos un equipo,
que a la distancia
se propuso darle oxigeno al desierto,
me sorprendí! Sus ganas se unieron a nosotros,
y así vencimos lo tedioso,
el cansancio dio una tregua y
se coronó triunfante
aquel instante eterno
de aquellas almas que se permitieron
estar libres una vez más


                  TERRA

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